En primer lugar, la feroz represión policial consumada por efectivos de la Policía Metropolitana al interior del predio (detalle que por sí mismo justifica el alcance internacional de la crónica) de un hospital público, el Hospital T. Borda, cuyas balas, gases y bastones hicieron blanco, con la furia de una visión alucinada, en: pacientes con patología mental, familiares de pacientes, profesionales, trabajadores, periodistas y legisladores de la ciudad, y todo ello, en nombre del cumplimiento de una orden impartida por el Ministerio de Infraestructura de la intendencia, dirigida a ejecutar un reordenamiento del espacio público.
Tiempo después, la reducción salarial efectuada sobre el conjunto de los trabajadores del campo de la Salud en la ciudad, maniobra producida en franca y deliberada oposición a lo que en las paritarias de todos los gremios se había establecido.
Por otro lado, un decreto del ejecutivo de la ciudad que ha expulsado de las guardias a más de 1500 profesionales de todos los hospitales públicos, reduciendo significativamente las suplencias de guardia , sin que esto se acompañe de la apertura de concursos a los fines de formalizar nombramientos de cargos de planta para dichos profesionales, programas y servicios enteros de hospitales y Centros de salud se sostenían con ese recurso.
Hechos que no constituyen una enumeración exhaustiva, pero que tomados en sí mismos y vistos de cerca, por haber sido ejecutados por la actual gestión de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con la complicidad de la Asociación de Médicos Municipales y la Federación de Profesionales del GCBA, dos de los principales gremios (sin desconocer la participación de ATE y SUTECBA) que, a no olvidarlo, debieran velar por el resguardo de nuestros derechos , y cuya respuesta a semejantes ofensivas -en particular, los mencionados en primer y segundo término- hubiera debido consistir en varios paros generales en todos los Hospitales Públicos de la ciudad, proporcionan, de manera inquietante, un sombrío marco a nuestra realidad local.
Planteado dicho marco, un número significativo de episodios sucedidos en nuestro Hospital se han puesto de relieve en los últimos doce meses. Creemos justo mencionarlos, pues en su conjunto nos interpelan, y llaman a un pronunciamiento que declare la posición que cada uno de nosotros tome al respecto.
Hacerlo, a su vez, nos exime de recurrir al argumento, en algún cercano o lejano futuro, que alegaría: "Yo no sabía que eso estaba ocurriendo en nuestro hospital". A saber:
- Amenazas y violencia verbal a profesionales (Jefes de Servicios ,Presidente de Comité de ética y otros) cuando alguno de ellos se manifestaron en disenso de alguna decisión tomada en forma arbitraria. ·Maltrato e intimidación hacia los Jefes de Residentes año 2012-2013. Tratamiento intimidatorio y arbitrario hacia profesionales de Concurrencia en lo que refiere al sistema de firmas para el control del presentismo y hacia el servicio de Residencia de Psiquiatría y Psicología del hospital en lo tocante al sistema de elección de Jefes de Residentes, desconociendo de manera franca e improcedente la real incumbencia de la Dirección de Capacitación del Gobierno de la Ciudad en la elección de los jefes de residentes para ambas áreas. El impedimento a compañeros profesionales de participar de actividades académicas, congresos, etc. con la excusa de no poseer la especialidad supuestamente requerida para tal fin. El agravamiento y creciente empeoramiento en las condiciones de trabajo que atraviesa la práctica cotidiana de los compañeros en el servicio de Guardia Externa del Hospital, que incluye, entre otras cosas, episodios de violencia física y verbal hacia colegas del servicio, y hasta ahora sin resolución.
- La suspensión, luego de las numerosas impugnaciones interpuestas, de 2 (dos) concursos para 7 (siete) cargos de profesionales psicólogos, a la luz de varias irregularidades, y la incierta fecha en que dichos cargos han de concursarse nuevamente.
- La inexistencia, hasta hoy, de un concurso que resuelva de manera legal y legítima la conformación del Comité de Docencia e Investigación del Hospital de Emergencias Psiquiatricas T. de Alvear.
- La falta de nombramientos de profesionales (enfermeros, médicos psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, etc.) en general y de aquellos que den sustento a la apertura de las camas, inhabilitadas hasta hoy, en la Unidad de Adolescencia en particular.
- El impedimento de participar de la asamblea de CATA al representante de la Asociación de Psicólogos Municipales.
- La prohibición de llevar adelante el Posgrado de Psicoanálisis del Hospital T. de Alvear en su horario habitual de las 18 hs, obstaculizando el acceso al mismo al público que, razonablemente, hace uso de este recurso institucional fuera del horario laboral; actividad con más de 17 años de historia en nuestro hospital. El retiro del personal administrativo de sus puestos de trabajo y su re-ubicacion sin que mediara comunicacion previa de dicha intencion .
- La modificación drástica, intempestiva e inconsulta, de las condiciones de trabajo de los Consultorios Externos tanto de adultos como de Adolescentes, en este ultimo caso, sin ninguna consideración por las particularidades del servicio, las necesidades de los profesionales, ni de los pacientes. Estos acontecimientos deben ser serena y prudentemente justificados, y no solamente por quienes se hayan encontrado involucrados directa y personalmente en alguno de ellos. Entendemos, por el contrario, que el conjunto de la comunidad puede y debe funcionar a modo de caja de resonancia de tales afrentas, de forma solidaria. Sucede que trabajamos en un hospital público por algo más que el beneficio económico que ello comporta (el que cada vez resulta menos tentador). Entendemos el ejercicio de la profesión como algo que excede la mera aplicación técnica de tal o cual procedimiento.
- Queremos hacer de la práctica clínica un capítulo de la ética ciudadana, social, política y humana.
- Queremos que en la voz del hospital Alvear resuene la polifonía dispar de las lenguas que la habitan (bajo la forma de las profesiones, las disciplinas, las especialidades, sus corrientes y sus escuelas.)
- Queremos seguir pensándonos como ciudadanos antes que como consumidores, empleados o usuarios.
- Queremos, en definitiva, defender el espacio público de los que circunstancialmente podrían reducirlo cada día un poco más al escalón inepto y previo hacia el oasis del mercado y sus bondades.
- En definitiva, rechazamos todo tipo de maltrato (bajo la forma del insulto, la ofensa, el agravio, la humillación, la persecución, etc.) hacia cualquier compañera/o del hospital.
- Desde ya, no aceptamos la rebaja salarial y exigimos la restitución de las sumas descontadas.
- No admitimos la reducción de las suplencias de guardia ni el desfinanciamiento de los cargos concursados.
- Exigimos se escuchen las distintas voces, puntos de vista, consideraciones, que hacen a la vida institucional del hospital en el diagramado de las estrategias, de los dispositivos, de los servicios. Frases como : “si no hay psicólogos, o trabajadores sociales en la guardia , no importa, resultan inadmisibles en virtud del reduccionismo que esta idea conlleva y por posicionarse en franca oposición al abordaje interdisciplinario al que todos estamos convocados, como modo de respuesta a la complejidad del padecimiento mental. Pero además dicha idea, resulta violatoria de las normativas vigentes de Salud Mental (Leyes 448 – Ciudad-y 26.657- Nacion-). Modernizacion no puede equivaler en ningún caso a la mera medicalización.
- La propuesta pareciera buscar acallar las voces: de los pacientes “tranqulizandolos”, de los profesionales “ atemorizándolos”, via la intimidación, el miedo de la neta indiferencia. Los movomientos descriptos insinúan la existencia de un proyecto que se estaría llevando a cabo, pero del que la comunidad hodpitalaria, en su inmensa mayoría ha quedado excluida.
- Repudiamos, para terminar, toda forma de violencia ejercida hacia los profesionales de la salud, y diferenciamos la violencia física cotidiana entre particulares (que debe ser prevenida y tratada), de la violencia ejercida por parte del Estado hacia los ciudadanos ( que, debe ser asimismo, prevenida y tratada) cosa que , tristemente, ha comenzado a ocurrir entre nosotros a partir del 2013.
CREEMOS QUE OTRO HOSPITAL ES POSIBLE, CONSTRUYENDO CONSENSOS, CON DIÁLOGO, PARTICIPACIÓN DE TODOS Y RESPETO POR LAS DIFERENCIAS.
ASOCIACION DE PROFESIONALES DEL HOSPITAL DE EMERGENCIAS PSIQUIATRICAS T. DE ALVEAR
COMISION DIRECTIVA Y ASAMBLEA CONSTITUIDA DE PROFESIONALES
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