La actuación es una actividad que me da alegría, me llena diversión. Me saca del contexto profesional, me desplaza de la figura responsable y ocupado en sus menesteres.
Siempre que asisto a la clase de teatro -desde este año, voy dos veces por semana- el doctor serio desaparece dándole lugar al personaje gracioso y desinhibido que también me gusta ser.
A veces hago stand up o monologueo en pubs o teatros. Es indescriptible cuando me cruzo con algún paciente. No puede comprender que ese en el escenario es el mismo que los escucha y los ayuda en el consultorio.
La actuación es un soplo de frescura en mi vida.
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