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viernes, 22 de noviembre de 2013

Nota del Diario Z

Guardia del Alvear: Macri la inauguró pero sigue cerrada

Macri cortó la cinta, pero la nueva guardia sigue bajo llave y sin profesionales.

Por Franco Spinetta
 
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Esta es una guardia con todos los desarrollos del primer nivel. Estas instalaciones no se encuentran ni en el sector privado”. El miércoles 13, flanqueado por la vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal y la ministra de Salud Graciela Reybaud, Mauricio Macri inauguró la nueva guardia del Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear. Sensibilizado, el jefe de Gobierno señaló que “cuando una persona llega con una urgencia, el estado del lugar condiciona mucho… Si llegan a una guardia destruida que se cae a pedazos, se pregunta: ‘¿Adónde llegué?’”. Las cintas se cortaron, los funcionarios se fueron y la flamante guardia quedó bajó llave. Inutilizada.
Seis días después, martes, casi mediodía. Una madre llega con su hijo al único hospital porteño preparado para atender emergencias psiquiátricas. Camina los 20 metros que separan el portón de entrada hasta el cartel que dice “Guardia”. Intenta abrir la reluciente puerta blanca, pero no hay caso. Se queda quieta y mira hacia los costados buscando una explicación que llega a través del personal de seguridad: “Señora, tiene que dirigirse a la vuelta de este pabellón”.
El paciente no se atenderá en el luminoso recinto que inauguró Macri, sino en una guardia provisoria que funciona desde hace 14 meses, cuando comenzaron las obras de remodelación. Se trata de un espacio muy pequeño y derruido, con sólo dos consultorios precarios fabricados con resquebrajadas paredes de durlock y sin techo: todos pueden escuchar el diálogo del psiquiatra con el paciente. No hay intimidad y tampoco sillas para que los pacientes esperen su turno. No hay aire acondicionado, ni siquiera ventiladores para mitigar el espeso y húmedo aire veraniego.
En una recorrida junto a Diario Z, profesionales del Alvear relataron las penurias que atraviesan por los recortes al presupuesto de salud y los hostigamientos laborales. En el hospital, muchos tienen miedo de hablar y se convive con la amenaza constante de una suspensión. Luego de la masiva marcha de organizaciones interhospitalarias de fines de agosto, los médicos del Alvear denunciaron que les recortaron media jornada laboral.
Gustavo Campeni es médico psiquiatra de la guardia de este hospital e integrante de la Coordinadora Gremial por la Salud Pública. “La inauguración fue una farsa total. Seguimos trabajando en el mismo lugar, en condiciones pésimas, faltan enfermeros, hay diez nombramientos frenados y además dicen que no estaría el final de obra de la nueva guardia”, explica. Desde el Ministerio de Salud no explicaron por qué la sala aún continúa cerrada. Campeni apunta también al recorte de 1500 puestos concursados, entre los que se encuentran las suplencias de guardias: “Esto nos afecta muchísimo porque nos tocan 130 suplencias, cuando en realidad usábamos más de 200. No permiten el reemplazo de psicólogos, asistentes sociales y médicos clínicos”. Es decir, si el paciente tiene un paro cardíaco y el clínico faltó por equis motivo, el hospital debe llamar al Same y esperar que una ambulancia traslade al infartado hacia otro establecimiento.
El Alvear recibe cada vez más pacientes duales, que tienen un trastorno por adicciones y patologías psiquiátricas. “Estas personas –indica Campeni– muchas veces llegan con cuadros de excitación muy fuerte y se ponen violentos, pero la seguridad privada no puede tocarlos y nosotros quedamos totalmente expuestos”.
A este problema, se le suma otro que afecta de manera crónica a los servicios psiquiátricos: la imposibilidad de derivar a los pacientes. “Cuando se estabiliza, el tratamiento debe seguir, pero hay muchas personas que no tienen recursos o están solos y el gobierno de la Ciudad no tiene ninguna opción para ellos. Los hogares de medio camino no existen para estos pacientes. Muchos están meses esperando, pero la red de derivaciones está rota y reciben un tratamiento ambulatorio, sin seguimiento”, dice una doctora que pide el anonimato.
“La salud mental no sangra”, suelen decir los médicos psiquiatras para explicar por qué siempre son el último orejón del tarro.
DZ/rg

domingo, 17 de noviembre de 2013

Carta a la Comunidad del Hospital de Emergencias Psiquiátricas T . de Alvear

El año 2013 quedará marcado en nuestra memoria por oscuros y amargos acontecimientos -de innegable relevancia política e institucional- que desde entonces se han vuelto fatalmente inolvidables. Ellos tiñen el marco general en el que se desarrolla la labor del conjunto de los trabajadores de los hospitales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Acontecimientos que dejan a nuestra realidad en estado de extrema y permanente fragilidad. Estrategias de individuos en quienes despunta un empuje a una modernización descarnada. Y sin "ideología"(supuestamente).

En primer lugar, la feroz represión policial consumada por efectivos de la Policía Metropolitana al interior del predio (detalle que por sí mismo justifica el alcance internacional de la crónica) de un hospital público, el Hospital T. Borda, cuyas balas, gases y bastones hicieron blanco, con la furia de una visión alucinada, en: pacientes con patología mental, familiares de pacientes, profesionales, trabajadores, periodistas y legisladores de la ciudad, y todo ello, en nombre del cumplimiento de una orden impartida por el Ministerio de Infraestructura de la intendencia, dirigida a ejecutar un reordenamiento del espacio público. 


Tiempo después, la reducción salarial efectuada sobre el conjunto de los trabajadores del campo de la Salud en la ciudad, maniobra producida en franca y deliberada oposición a lo que en las paritarias de todos los gremios se había establecido.


Por otro lado, un decreto del ejecutivo de la ciudad que ha expulsado de las guardias a más de 1500 profesionales de todos los hospitales públicos, reduciendo significativamente las suplencias de guardia , sin que esto se acompañe de la apertura de concursos a los fines de formalizar nombramientos de cargos de planta para dichos profesionales, programas y servicios enteros de hospitales y Centros de salud se sostenían con ese recurso.


Hechos que no constituyen una enumeración exhaustiva, pero que tomados en sí mismos y vistos de cerca, por haber sido ejecutados por la actual gestión de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con la complicidad de la Asociación de Médicos Municipales y la Federación de Profesionales del GCBA, dos de los principales gremios (sin desconocer la participación de ATE y SUTECBA) que, a no olvidarlo, debieran velar por el resguardo de nuestros derechos , y cuya respuesta a semejantes ofensivas -en particular, los mencionados en primer y segundo término- hubiera debido consistir en varios paros generales en todos los Hospitales Públicos de la ciudad, proporcionan, de manera inquietante, un sombrío marco a nuestra realidad local. 


Planteado dicho marco, un número significativo de episodios sucedidos en nuestro Hospital se han puesto de relieve en los últimos doce meses. Creemos justo mencionarlos, pues en su conjunto nos interpelan, y llaman a un pronunciamiento que declare la posición que cada uno de nosotros tome al respecto. 


Hacerlo, a su vez, nos exime de recurrir al argumento, en algún cercano o lejano futuro, que alegaría: "Yo no sabía que eso estaba ocurriendo en nuestro hospital". A saber: 
  • Amenazas y violencia verbal a profesionales (Jefes de Servicios ,Presidente de Comité de ética y otros) cuando alguno de ellos se manifestaron en disenso de alguna decisión tomada en forma arbitraria. ·Maltrato e intimidación hacia los Jefes de Residentes año 2012-2013. Tratamiento intimidatorio y arbitrario hacia profesionales de Concurrencia en lo que refiere al sistema de firmas para el control del presentismo y hacia el servicio de Residencia de Psiquiatría y Psicología del hospital en lo tocante al sistema de elección de Jefes de Residentes, desconociendo de manera franca e improcedente la real incumbencia de la Dirección de Capacitación del Gobierno de la Ciudad en la elección de los jefes de residentes para ambas áreas. El impedimento a compañeros profesionales de participar de actividades académicas, congresos, etc. con la excusa de no poseer la especialidad supuestamente requerida para tal fin. El agravamiento y creciente empeoramiento en las condiciones de trabajo que atraviesa la práctica cotidiana de los compañeros en el servicio de Guardia Externa del Hospital, que incluye, entre otras cosas, episodios de violencia física y verbal hacia colegas del servicio, y hasta ahora sin resolución.
  • La suspensión, luego de las numerosas impugnaciones interpuestas, de 2 (dos) concursos para 7 (siete) cargos de profesionales psicólogos, a la luz de varias irregularidades, y la incierta fecha en que dichos cargos han de concursarse nuevamente. 
  • La inexistencia, hasta hoy, de un concurso que resuelva de manera legal y legítima la conformación del Comité de Docencia e Investigación del Hospital de Emergencias Psiquiatricas T. de Alvear. 
  • La falta de nombramientos de profesionales (enfermeros, médicos psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, etc.) en general y de aquellos que den sustento a la apertura de las camas, inhabilitadas hasta hoy, en la Unidad de Adolescencia en particular. 
  • El impedimento de participar de la asamblea de CATA al representante de la Asociación de Psicólogos Municipales. 
  • La prohibición de llevar adelante el Posgrado de Psicoanálisis del Hospital T. de Alvear en su horario habitual de las 18 hs, obstaculizando el acceso al mismo al público que, razonablemente, hace uso de este recurso institucional fuera del horario laboral; actividad con más de 17 años de historia en nuestro hospital. El retiro del personal administrativo de sus puestos de trabajo y su re-ubicacion sin que mediara comunicacion previa de dicha intencion . 
  • La modificación drástica, intempestiva e inconsulta, de las condiciones de trabajo de los Consultorios Externos tanto de adultos como de Adolescentes, en este ultimo caso, sin ninguna consideración por las particularidades del servicio, las necesidades de los profesionales, ni de los pacientes. Estos acontecimientos deben ser serena y prudentemente justificados, y no solamente por quienes se hayan encontrado involucrados directa y personalmente en alguno de ellos. Entendemos, por el contrario, que el conjunto de la comunidad puede y debe funcionar a modo de caja de resonancia de tales afrentas, de forma solidaria. Sucede que trabajamos en un hospital público por algo más que el beneficio económico que ello comporta (el que cada vez resulta menos tentador). Entendemos el ejercicio de la profesión como algo que excede la mera aplicación técnica de tal o cual procedimiento. 
  • Queremos hacer de la práctica clínica un capítulo de la ética ciudadana, social, política y humana. 
  • Queremos que en la voz del hospital Alvear resuene la polifonía dispar de las lenguas que la habitan (bajo la forma de las profesiones, las disciplinas, las especialidades, sus corrientes y sus escuelas.) 
  • Queremos seguir pensándonos como ciudadanos antes que como consumidores, empleados o usuarios. 
  • Queremos, en definitiva, defender el espacio público de los que circunstancialmente podrían reducirlo cada día un poco más al escalón inepto y previo hacia el oasis del mercado y sus bondades. 
  • En definitiva, rechazamos todo tipo de maltrato (bajo la forma del insulto, la ofensa, el agravio, la humillación, la persecución, etc.) hacia cualquier compañera/o del hospital. 
  • Desde ya, no aceptamos la rebaja salarial y exigimos la restitución de las sumas descontadas. 
  • No admitimos la reducción de las suplencias de guardia ni el desfinanciamiento de los cargos concursados. 
  • Exigimos se escuchen las distintas voces, puntos de vista, consideraciones, que hacen a la vida institucional del hospital en el diagramado de las estrategias, de los dispositivos, de los servicios. Frases como : “si no hay psicólogos, o trabajadores sociales en la guardia , no importa, resultan inadmisibles en virtud del reduccionismo que esta idea conlleva y por posicionarse en franca oposición al abordaje interdisciplinario al que todos estamos convocados, como modo de respuesta a la complejidad del padecimiento mental. Pero además dicha idea, resulta violatoria de las normativas vigentes de Salud Mental (Leyes 448 – Ciudad-y 26.657- Nacion-). Modernizacion no puede equivaler en ningún caso a la mera medicalización. 
  • La propuesta pareciera buscar acallar las voces: de los pacientes “tranqulizandolos”, de los profesionales “ atemorizándolos”, via la intimidación, el miedo de la neta indiferencia. Los movomientos descriptos insinúan la existencia de un proyecto que se estaría llevando a cabo, pero del que la comunidad hodpitalaria, en su inmensa mayoría ha quedado excluida. 
  • Repudiamos, para terminar, toda forma de violencia ejercida hacia los profesionales de la salud, y diferenciamos la violencia física cotidiana entre particulares (que debe ser prevenida y tratada), de la violencia ejercida por parte del Estado hacia los ciudadanos ( que, debe ser asimismo, prevenida y tratada) cosa que , tristemente, ha comenzado a ocurrir entre nosotros a partir del 2013. 



CREEMOS QUE OTRO HOSPITAL ES POSIBLE, CONSTRUYENDO CONSENSOS, CON DIÁLOGO, PARTICIPACIÓN DE TODOS Y RESPETO POR LAS DIFERENCIAS. 

ASOCIACION DE PROFESIONALES DEL HOSPITAL DE EMERGENCIAS PSIQUIATRICAS T. DE ALVEAR

COMISION DIRECTIVA Y ASAMBLEA CONSTITUIDA DE PROFESIONALES

domingo, 10 de noviembre de 2013

Comunicado de la Mesa Permanente Intersectorial de Salud Mental sobre el presupuesto 2014


Habiendo tomado conocimiento del proyecto de presupuesto 2014, enviado por el Poder Ejecutivo de la CABA a la Legislatura de la Ciudad, la Mesa Permanente Intersectorial de Salud Mental advierte que el Programa 85 “de Atención de Salud Mental” no prevé partidas destinadas a desterrar las lógicas manicomiales, omitiendo los programas alternativos a la desinstitucionalización, tales como la creación o transformación de Servicios de Salud Mental en todos los Hospitales Generales, incluyendo camas de internación, casas de convivencia, dispositivos de atención domiciliaria, programas de inclusión social, laboral, familiar y comunitaria, talleres protegidos y/o empresas sociales, hospitales de día, y demás dispositivos, de acuerdo a lo establecido en el marco de la Ley 448 de la CABA y la nueva Ley Nacional Salud Mental 26657; no previstos en el proyecto destinado al año 2014.
A pesar de haber un aumento en dicho presupuesto, el mismo es contradictorio con el desfinanciamiento de los cargos y reducción de las suplencias de guardia, de público conocimiento; además del aumento del mismo, sólo a los monovalentes de Salud Mental, y no así al resto, desconociendo la letra de las leyes.Cabe destacar que además de la asignación de partidas presupuestarias, en el Programa 85 dirigidas a la implementación de los dispositivos necesarios, es indispensable tener en cuenta la necesidad de contar con presupuesto para garantizar un modelo de intervención basado en la Interdisciplina y el reconocimiento del conjunto de los trabajadores de Salud Mental. Para ello es indispensable contar con los RRHH necesarios en todas las áreas involucradas: trabajadores de la Salud Mental, así como de las áreas educativas, sociales y culturales, a fin de que intervengan en los diagnósticos y procesos de tratamiento, rehabilitación y reinserción.En síntesis, una vez más, solicitamos hacer lugar a lo propuesto por esta Mesa para construir los nuevos dispositivos y programas, a partir de las mejores experiencias, y la adecuación de los Hospitales y Centros de Salud al nuevo paradigma. Sin ningún tipo de discriminación laboral ni pérdida de los derechos adquiridos, con el impulso transformador necesario para asumir y protagonizar los cambios señalados.